martes, 19 de marzo de 2019

EL PRIMER AMOR

El primer rompimiento amoroso es uno de los hábitos que más dolor nos ocasionará. Inclusive, tal vez nunca lo superes. Siempre inmortalizarás esa desavenencia como la peor del mundo; y aún, después de unos cuantos años, te seguirás cuestionando cómo fue que conseguiste seguir adelante. La primera vez que amamos con todas nuestras fuerzas, inocentemente elevamos que nuestra relación concluirá en un ‘y vivieron felices para siempre’, pero nunca es así y es completamente horroroso.

Nos enamoramos lo que hemos vivido con esa persona, que cuando acaba desconocemos que teníamos una vida antes de él y creemos que será el final de todo. Permanecemos con el corazón hecho trizas y sin ganas de acumular las piezas que resultaron de esto. Creemos que después de esa gran decepción que nos ha marcado para siempre, hemos quedado imposibilitadas para volver a amar y nos equivocamos. Y es natural y totalmente lógico  sentirnos así, alguien importante se ha ido de nuestras vidas y se ha llevado una parte de nosotras, nos creemos vacías y pretendemos que nada ni nadie llenara nunca ese vacío.

Sí, el primer amor es magnífico, vivo, inmemorial, pero no lo es todo. Es sólo un pequeño capítulo de nuestra vida y no logramos continuar para siempre suspirando por él. Hemos de entender que a lo largo de nuestro andar por la vida por el mundo, llegarán a nosotros personas que sólo tienen la misión de enseñarnos ciertas cosas, una vez cumplida esa misión se irán. Y entonces llegará alguien más para sellar nuestra vida de una manera diferente, para escribir  historias, para vivir hechos y experiencias nuevas, para enseñarnos, para  comprender que las cosas se transforman y que al final, el amor nunca muere, simplemente cambia.

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