Como fenómeno social, el suicidio tiene una complejidad enorme cuando se trata de explicarlo, ya que se considera que no puede ser analizado solamente como un fenómeno personal o interpersonal, o, mejor dicho, como un micro fenómeno, sino también como un fenómeno socioeconómico y sociocultural; hay, pues, una coyuntura entre diferentes niveles de la realidad que llevan una sucesión de elementos que se deben reflexionar, porque definitivamente el tomar la decisión de suicidarse o llevar a cabo una tentativa no tienen que ver solamente con la muerte en sí, sino que son una actitud ante los grupos inmediatos, la sociedad y sus instituciones como la familia, las instituciones educativas, eclesiásticas.
Los jóvenes parten de dos dimensiones con relación al suicidio: por un lado, que éste se lleva a cabo por una serie de situaciones sociales, y entiéndase que debe ser tratado desde el enfoque sociológico, porque no sólo es psicológico, sino todos los actores en su contexto y esto lo llevan a problemas, depresión, baja autoestima o deficiente comunicación y que posteriormente es el producto de un proceso social que lleva a pensar y definir el suicidio; por el otro lado, esos procesos sociales logran llevar a una persona a tomar esa decisión a partir de lo que escucha entre sus pares, ´dónde estaban sus padres? los adultos que debieron ser el soporte y los medios de comunicación, en cuanto a que es una forma de afrontar el mundo, esto es, el entorno en el que se vive.
Las experiencias concretas influyen en la forma de actuar, identidad y formas de observar la realidad. Si lo anterior es correcto, entonces deben crearse instrumentos y mecanismos que ayuden a que los jóvenes puedan afrontar las situaciones sociales de su entorno inmediato (familia, amigos y otros significantes), sin olvidar la parte socioeconómica y cultural.
La situación que vive el estado ecuatoriano frente a la incertidumbre en el sistema educativo, y el MINEDUC como institución educativa parece muy precaria y sin duda afecta la forma de afrontar la realidad cotidiana. Debe ser tratado desde el enfoque sociológico, Dado lo anterior, es interesante señalar por qué estudiar el suicidio desde la teoría de las representaciones sociales (RS) y responder a la pregunta ¿qué razones hacen necesario analizar el conocimiento social acerca del suicidio desde la teoría de las RS y no desde otra perspectiva?, siempre lo hemos enfocado en el aspecto psicológico, pero hay que tratarlo como fenómeno social, porque está involucrada la comunidad, la familia, la institución educativa, los pares de Evelyn Iza Criollo.
Es necesario fomentar el enfoque sociológico en las Unidades Educativas que vayan orientadas a fortalecer los grupos sociales. ¿Dónde estuvo el DECE de la institución educativa? ¿Por qué no implementar la prevención de riesgos sociales educativos? Hay mucho por hacer en el sistema educativo ecuatoriano, pero debemos investigar y conocer la realidad desde el enfoque sociológico, para poder dar respuestas y desde este enfoque facilitar el diálogo sobre el conocimiento en esta era global, lo cual provee un espacio intelectual para el respeto de las peculiaridades culturales. Esto implica para la psicología y la sociología deben considerarse juntas en la salud mental y la social, ya que los estudiantes son parte de una construcción social e histórica y que la prevención y la promoción no pueden centrarse en visiones individuales (atendidas solo por psicólogos ), intrapsíquicas u orgánicas que pretendan solucionar el problema a través del afecto, sino que es preciso profundizar en otros aspectos de carácter histórico, social y cultural para construir una visión mucho más comprensiva y menos sesgada de los complejos procesos que forman el trasfondo del ser y actuar de la juventud ecuatoriana, es deber del Estado ecuatoriano investigar este fenómeno bajo el axioma sociológico.
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